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miércoles, 3 de marzo de 2010

Como la vida misma...

Lo siento en la punta de mis dedos, y puede que esté tan enterrado bajo tierra que no me de cuenta de todo lo que pasa a mi alrededor, puede que en cierto modo no me quiera fijar en que las gotas de lluvia hicieron rebosar el canalón y ahora gotean lentamente hasta golpear bruscamente contra el suelo, puede que el sonido de esas gotas se quede ensordecido por el tick-tack de mi reloj, que hace eco en mi habitación, que a su vez le cuesta tanto avanzar por el humo de mis cigarros, es una neblina densa, y el crujido de la casa está presente junto a mí...
Las calles yacían silenciosas aunque a veces se veía interrumpido por los reflejos de la luna en los charcos que chocaban contra las ventanas vecinas rompiéndolas en pedazos,dejando los trozos esparcidos por el suelo,para que yo los pisase, y no me dejé ninguno sin clavar...
La sangre de mis heridas revelaba que me dolían poco,pero eran heridas profundas,alguna tocaba hueso, pero seguí adelante, miré hacia a tras y pude ver unas pequeñas gotas, y como borraban algunos cristales, como les acompañaban hasta las cloacas y allí desaparecían...

Cogí una bocanada de aire, de esas que al hacerlo te duelen los pulmones porque has cogido demasiado y toses, después le dí una calada a mi cigarrillo, iluminando de nuevo la calle, certificando que sí que tenía final, lo que me pregunté fue que si llegaría, y que si lo haría sangrando...
De repente todo en calma,ni mi cigarro iluminaba, la luna enmudeció, los cristales se afilaron aún más, y noté como muchos de ellos se incaban mucho más adentro de lo que nunca imagine, mis latidos se escuchaban con eco e incluso el pulso me temblaba, mis latidos se escuchaban con eco...

Con el tiempo seguí mi camino, igual de sordo que entonces pero supe esquivar más cristales, me supe curar alguna de las heridas, y se abrieron algunas antiguas sin querer, pero algún día, no sé cuál fue pero llegué al final...


Por cierto los cristales son problemas de la vida y la luna,el cigarro y todas esas pequeñas cosas, las personas que encuentras a lo largo de ella, que es la calle...

1 comentario:

  1. Como siempre tu imaginación venciendo lo cotidiano, y es la calle y es el silencio, y es el dolor de las heridas lo que hace el valor de la vida...no sufras la superficie y sigue descubriendo la luz de la profundidad... Besos

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