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jueves, 26 de noviembre de 2009

No soy nada sin ti...


Vinieron dos médicos.Mi hermana había muerto.
Acto seguido vinieron los del banco.Me embargaban la casa.
No me dejaron enterrar a mi hermana junto a mis padres,porque no tenía dinero.
No quería recordar mi infancia,pues la pasé solo,y nunca supe el sabor de una piruleta.
Intenté sonreír pero no pude,porque nunca lo había experimentado.
Por favor alegrame la vida y no te vayas.Dame un beso.

2 comentarios:

  1. Si te sirve yo te daría mil besos. Si te sirve y lo que tú tienes de esta perfecta construcción con un protagonista imaginario en una situación mucho más cotidiana de lo que algunos no nos hacemos ni idea. Un protagonista que como todos los humanos que hasta que no experimentan el dolor en carne propia, no saben lo que es dejar de sonreír. Pero todo eso, pasa como una brisa por tu rostro, apenas sin rozarlo como si fuera un mal sueño. Y respiras el aire nuevo, como si te faltara el aire por un momento, y entonces, respiras de verdad con un enorme suspiro porque todo aquello ya pasó y estás de pronto en otro sitio. Como si por arte de magia, los años hubieran pasado sin darte apenas cuenta. Y no caes en la cuenta, hasta que ves a tus hijos pasando por lo mismo de nuevo. Entonces, suspiras, y sabes que nada puedes hacer por ellos, excepto darle un beso.
    Magnífica creación. Eres todo un escritor.
    Mil besos de momento.

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  2. Una vez más llego tarde, y eso también es echar en falta el dulzor de una piruleta...sin embargo yo creo que es la realidad cotidiana la que te hace tener sueños... y creo que se podría cuestionar el si la persona que dijera "uno consigue lo que persigue" quizá no está tan lejos de la verdad. Lo primero, uno tiene que preguntarse y saber ¿Qué es lo que busco? Además si la imaginación es una habilidad, un don, tú lo tienes, o eso creo yo. Besos.

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